¿Sabes? miro atrás y me arrepiento
de las veces que dije que hablabas demasiado
porque hoy sólo oigo los lamentos
de la gente que más te ha apreciado.
Recuerdo tus últimos días en el hospital,
donde ví hasta al más fuerte llorar,
donde quize evitar el final,
donde nadie quería dejarte marchar.
El día que falleciste
todo el mundo enloqueció
nadie quería aceptar que te fuiste,
nadie aceptaba que tu boca enmudeció.
Nadie quería creer
que diste tu último suspiro
nadie quería ver
que de este mundo habías partido.
En mi poder quedo lo que más te entretenía,
que fueron tus libros glamurosos,
era a tí, en realidad, lo que quería
pero los guardo como un recuerdo doloroso.
Cada vez que los leo me acuerdo de tí
cuando los leías con tanto afán,
esas costumbres quedaron en mí,
me las enseñaste tú, mi querido Juan.
20.7.99
Subscribe to:
Posts (Atom)