Caminando por una calle desolada
ví tu silueta con asombro,
pero ya cerca, descubrí en tu mirada
que no eras tú, sino otro.
Tu esencia en el aire rondaba,
pero como espejo roto
en la distancia me engañaba
porque no eras tú, sino otro.
De estatura generosa,
grande espalda y anchos hombros,
pero ví en tu boca copiosa
que no eras tú, sino otro.
Y al pasar cerca al cuerpo inerte,
con mi aroma a Flor de Loto
pasé por tu lado indiferente
porque no eras tú, sino otro.
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1 comment:
A veces la gente cambia tanto en tan poco tiempo, que se convierten en puros extraños.
Saludos.
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